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!. Llegando a S. Sebastián, a su monólogo añadió ¡Setien, no; Setien, no! ¡Me lo han matado los hijos carísimos de Setien!,

Hace unas semanas,  nacionalistas catalanes sometieron a los ciudadanos de aquella región a un referéndum. Se les preguntaba acerca de que si querían ser una Nación independiente de España. Este acontecimiento, al que se le quitó importancia desde la atalaya del Gobierno de España, y, también desde determinados medios de comunicación, ridiculizándolo por el bajo índice de participación, inferior al 30% del censo, aproximadamente el 15 de la población; yo,  si le reconozco interés, informativo y político-social, por conocer bien de cerca , aquel  paño

 

Tres, son tres, los nacionalismos que actualmente acosan a la Nación, y también al  Estado, Española. Digo que también al Estado, porque, aunque algunos de éllos dicen querer permanecer en el Estado Español, en calidad de Naciones federadas o confederadas, la realidad es que su pretensión final es la de constituirse en Estado, una vez obtenido la independencia como Nación. Pero, hay algunas diferencias sustantivas entre aquéllos nacionalismos, que aunque no lo parezcan, algunas de éllas son muy determinantes.

 

Me vino esto a cuento, al resucitar en el Pais Vasco la discordia en el seno de la Iglesia Católica, a favor, ¡como no!, del nacionalismo, con motivo del nombramiento, de un vasco, como obispo de San Sebastián.

 

Desde el punto de vista más banal, las diferencias anunciadas se manifiestan en que Vascongadas y Cataluña, disponen de un componente social relevante procedente de la inmigración interna, que se relativiza con la designación de Maketos y Charnegos, respectivamente. Actualmente, en Cataluña “reina” un charnego de procedencia cordobesa en Andalucía, al que algunos catalogan de separatista, y, en el país vasco un maketo, de origen gallego, es la segunda autoridad

 

Estos sustratos sociales,(maketos y charnegos) además de generar PIB, para estas dos regiones, por la vía del trabajo básico, también han contribuido, más en Cataluña, al desarrollo empresarial creando abundantes empresas del tipo PYME, y otros de mayor envergadura.

 

Sin embargo, desde el punto de vista del nacionalismo, la aportación más significativa la reconozco yo, en los Maketos y Charnegos que han engrosado en el ala más radical de esas corrientes políticas nacionalistas. Podríamos citar como algunos de los más radicales activistas, a individuos hijos de inmigrados en ambas Comunidades. Este sustrato social, fue fanatizado fácilmente, merced a la búsqueda de su integración absoluta, propiciada en su inicio por los propios padres, que pretendían convertirlos en vascos y catalanes, aunque, evidentemente no radicales, para evitarles los sufrimientos experimentados por éllos en su emigración, que no han sído pocos

 

Esta circunstancia, todavía, en Galicia no se hizo muy patente, en parte, debido a la ausencia de actividad subversiva continuada, aunque se hagan visibles algunos grupos a los que se les denomina radicales, que producen puntualmente subversión con violencia, y, que si bien  no han sído adscritos, políticamente hablando, es evidente que sus acciones violentas van siempre en el mismo sentido y perjudicando a la misma facción política. Yo conozco inmigrados a Galicia, cuyo radicalismo nacionalista (no confundir con galleguismo, p. f.) es muy patente, y, como en el caso de Vascongadas y Cataluña, en esa actitud buscan un beneficio particular, primero.

 

Otra de las diferencias, esta mucho más sustancial, radica en la Iglesia Católica. Los dos partidos nacionalistas más importantes en Vascongadas y Cataluña, tienen una importante connotación con el clero, y, tienen en el clero local, un sostén de considerabilísima magnitud.

 

En Cataluña el discurso del clero nacionalista, es muy monocorde, pero no por eso deja de ser efectivo. El clero de esta región, nunca, que yo haya leído u oído, ha sído crítico con los gobiernos locales en temas relevantes que afectaban a los derechos humanos, vía enseñanza, por ejemplo. Por el contrario, se defendieron tesis gubernamentales-nacionalistas desde las sacristías y púlpitos por parte de insignes personajes del poder de la Iglesia en la zona, así como, se intentó una Conferencia Episcopal Catalana, que hubiera reportado “bienes” políticos-nacionalistas importantes. La temprana adopción de la lengua catalana en los ritos religiosos, fue arma importante en la inmersión lingüística.

 

En Vascongadas, el clero nacionalista fue mucho más activo en público y bastante más burdo, en mi apreciación. Conocí afiliados al PNV y católicos convencidos, que me manifestaban su repugnancia con la actitud de la cúpula de algunas de las diócesis de allí. Este partido, siempre pretendió “colocar” a nacionalistas al frente de las instituciones religiosas, sabedores de que ese era un soporte de excepcional importancia para su profundización del nacionalismo radical.

 

Lo explicaba, hace unos pocos días, muy bien una viuda de víctima del radicalismo nacionalista violento, en la radio. Contaba, que cuando mataron a su marido en S. Sebastián, élla estaba en Pamplona. Viajó, sola, en su coche hasta donde estaba abatido para identificarlo, y por el camino se repetía ¡me lo han matado, me lo han matado!. Llegando a S. Sebastián, a su monólogo añadió ¡Setien, no; Setien, no! ¡Me lo han matado los hijos carísimos de Setien!, al que define, como: frío, duro y alejado de las personas de bien.

 

Contaba, además, que en el pasado reciente, una TV le ofreció grabar un programa de cámara oculta. Aceptó porque se relacionaba con su marido. Consistió en ir por las sacristías de Guipúzcoa,  demandando misas por su marido. No solo no lo consiguió, si no que los improperios que escucho eran  espeluznantes en las bocas de aquellos clérigos. Ese programa, grabado en vídeo, lo entregó a parlamentarios europeos que vinieron a S. Sebastián, coincidiendo con el aniversario del asesinato de su marido, a interesarse por la actitud de la iglesia vasca.

 

Continuará……



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