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¿Una vulgar manipulación?

Oí esta semana, como Buruaga, conductor de un programa de radio de ámbito nacional, le daba cancha a un médico, al que aludió como amigo en su pueblo, Miranda de Ebro, y que debía confirmar en su intervención, como los recortes en Sanidad están poniendo en peligro la vida de los ciudadanos, al reducir el número de médicos. Me hago eco de ello, porque me dio la impresión de que se trataba de una  vulgar manipulación. Me explico:

1.-Cuando el citado médico intervino, por la forma en que se refirió a Buruaga y sus colaboradores, desprendí que no era un amigo de Buruaga. Quizá, el día anterior, que fue festivo, alguien en Miranda se lo presentó y Buruaga, sensibilizado con el tema de los recortes, le ofreció aparecer en su programa. Cuando uno está de vinos en su pueblo, se siente muy inclinado a ser magnánimo y dejar claro su poder.

2.-Se trataba de un otorrino, que se autocalificó como responsable del servicio de otorrinolaringología  en el Hospital Comarcal de Miranda de Ebro. El fondo de la cuestión, es que han eliminado las guardias- ya saben vds que son pagadas aparte- y, según dicho médico, eso era un peligro para los pacientes. Lo explicaba con un ejemplo o dos, “si llega al hospital un niño que ha tragado una espina, y la trae atragantada, al tener que ser remitido a Burgos, puede morir por el camino”.

3.-Tanto Buruaga como el oterrino, aludían a las malas carreteras que hay hasta Burgos y que, además, en invierno pueden estar nevadas, lo que haría muy largo y angustioso el recorrido.

4.-Han dejado en las hondas, la idea de que eliminar esa guardia, es una acción inadecuada que engendra peligro de muerte, incluso, para los pacientes.

El hospital de Miranda, comarcal como el de Burela-Cervo, atiende a una población de alrededor de 65.000 personas, mientras Burela-Cervo lo hace para 73/75.000. El hospital de Burela-Cervo, en su plan de guardias, la Otorrinolaringología presta ese servicio bajo la forma de especialista localizado; es decir, no es presencialno está presente en el hospital- . Si llegare el niño con la espina, se debería localizar al médico y, éste, desplazarse hasta el consultorio del hospital. A veces, los ciudadanos se quejan de que los especialistas de guardia, incluso los presenciales, tardan en comparecer. Yo supongo, que en Miranda, la situación sea similar. El médico que se quejaba, lo hacía más, a mi entender, por perder los emolumentos de la guardia que por otra razón. Me baso para deducirlo, en que, además de lo expuesto acerca de algunas de las guardias, en Miranda de Ebro, el Servicio de Emergencias de Castilla y León, tiene ubicada - de las 23 que dispone a lo largo de toda la Autonomía- una UME- Unidad Medicalizada de Emergencias- que, obviamente, está más que preparada para atender una emergencia de ese tipo, porque su dotación cuenta con un médico y un enfermero especializados en emergencias, y, los medios tecnológicos de que dispone, son los correspondientes a este tipo de unidades.

Por otra parte, desde Miranda a Burgos, existe, desde hace un cuarto de siglo, autopista que yo utilicé, y prosigo utilizando, centenares de veces con temperaturas de (-5/7 grados), como el invierno pasado, sin que por ello la velocidad debiera ser inferior a 100 Km/h.

No deseo que los médicos de hospital pierdan un ápice de su retribución, especialmente los que cumplen ortodoxamente, pero el sistema sanitario español debe más de 15.000 millones de euros, y eso requiere una reconsideración de la explotación de los centros dispensadores de servicios médicos, entre otras acciones. Hace poco más de un año, en un programa de radio dedicado a la medicina, oía ponderar la alta calidad asistencial que la medicina pública de Castilla la Mancha había alcanzado. Parece que así era realmente, pero, lo mismo que aconteció en Cataluña, eso fue, en parte, a base de gastarse un dinero que excedía lo justificable; es decir, una alta calidad asistencial, sin modificar las estructuras actuales, solo se puede obtener a base de talonario y eso conlleva a lo que aconteció en Cataluña y Castilla la Mancha, ahora hay que retroceder más atrás, de la situación que se debería ocupar: una buena calidad asistencial en la generalidad de los centros y una alta calidad asistencial, en los centros de referencia acompañada de una gestión adecuada, profesional y sin injerencias políticas.



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