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Si no lo repelen, pasa lo que en tantas ocasiones, el Estado de Derecho pasa a ser un estado de desecho.....

Si estuviéramos en una Sociedad normal lo acontecido ayer en Cataluña habría abierto los ojos a muchos ciudadanos de España; pero, yo parto de que estamos ante una Sociedad poco formada  y,  muy deformada por las propagandas diversas, por eso, a lo largo del día de ayer hemos podido proseguir escuchando memeces de boca de los abundantes memos que integramos esta Sociedad. Esta tarde, al cerrar un programa a las 19 horas, una redactora y el presentador y director del programa se emocionaban ¿Por qué? Porque les producía mucha pena la situación actual. Les daban pena los ciudadanos de Cataluña. “Son gente buena” decía ella. Yo dije y digo, hay gente buena, como en cualquier otro lugar, pero,  son, incluye a todos y eso no es cierto, como referiré. El decía “si son gente buena, pero están enfermos”. Estar o ser un enfermo, es un socorrido muy utilizado, desde hace medio siglo, para tapar algunas actitudes reprochables.

Las” actuaciones pacíficas “de los agitadores que concurrieron anteayer al simulacro de votación son un reflejo de la bondad generalizada que no existe, ni allí, ni aquí. Cuando los ciudadanos comunes nos rejuntamos formando un grupo o rebaño, es imposible dialogar. Todos buscamos el momento de gloria pública , y eso, para esos casos, solo se consigue con ocurrencias populistas o demagógicas, en el mejor de los casos . En ocasiones, hay que incorporar la agresividad frente a los antagonistas, porque las ocurrencias, solas, no bastan. Enfrentarse a los servidores del orden, que,  cierto es , en ocasiones, algunos, pueden excederse, ha sído un paradigma en España; así,  es frecuente escuchar a personajillos de mierda alardear de haber corrido delante de los grises en su “juventud”. ¡!Qué envidia me dan!! yo nunca tuve que correr delante de un policía ¡!Menuda frustración, la mía!!. Claro, insultas, pisas, meas, salivas su cara, tiras ladrillos, piedras, adoquines ,latas, paraguas, monedas( en Cataluña segura que pocas) botellas o vallas metálicas y los agentes del orden  tienen que repeler esas acciones ¿Cómo? Depende de la situación y de la intensidad de las “actuaciones pacíficas”. Si no lo repelen, pasa lo que en tantas  ocasiones, el Estado de Derecho pasa a ser un estado de desecho

Somos muchos los que estamos vertiendo opiniones o puntos de vista acerca del problema; ahora sí, del problema catalán, de momento. Pocos son los que conocen el paño; pero da igual. Ayer un periodista le decía, a un analista del programa que el mismo dirigía, F ederico, tienes que venir un rato aquí para ver que, lo que estás sosteniendo no se ajusta a la realidad. A Federico de daba igual de lo que le acusaba el director del programa en que, Federico actuaba; no se daba por aludido, aunque, su director de programa, le estaba acusando de hablar de oídas interesadas, por tanto, de carencia de rigor profesional ; es decir, más que probablemente de mentir ¿Por qué? ¿había interés en ello o simplemente falta de rigurosidad profesional? Yo, me inclino a pensar que Federico trataba de arrimar el ascua a la sardina de quien parece ser su opción política, últimamente, desde que, el Presidente del Gobierno de España no le presta mucha atención, o mejor dicho, ninguna. Ahora ya no se encuentra, casualmente, con él cuando Rajoy está practicando ejercicio cardiosaluble en Pontevedra,  siguiendo la ruta del agua, durante las vacaciones.

Otra periodista española relataba que, acababa de mantener una charleta  con periodistas extranjeros acerca de los hechos del día 1, y, aquellos mierdicitas solo habían visto la violencia de las fuerzas del orden. No le escuché a la susodicha española y periodista, decir que les había tratado de aclarar, con la energía emanada de tener la razón,  que la violencia partía de los violentos ciudadanos que pululaban por Cataluña buscando eso, violencia, con la que llenar las crónicas de tanto inútil como puebla los medios de comunicación de Occidente. En el resto del mundo, no se permiten esas inutilidades.

Para terminar, no quiero dejar pasar la actitud del belga, creo que, primer ministro de una coalición similar a la que pretende el Psoe de Sánchez. En mi ciudad, que aunque pequeña en número de habitantes, tuvo focos culturales importantes hasta bien reciente, la generación anterior a la mía, todavía utilizaba, cotidianamente, el peyorativo de eres o aquel  es un belga para señalar a un ser poco apreciable. Entiendo que, eso provenía de nuestra estancia allá por los Flandes donde debimos de aprender que los belgas, con las excepciones de siempre, son unos belgas.

 



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