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La ineficencia lastra la sanidad pública

Un día sí y otro también, se puede escuchar que disponemos en España de una extraordinaria sanidad pública que, es universal y gratuita, además. Cierto es que, hay extraordinarios profesionales trabajando en este servicio público. También es cierto que, en determinados casos, estos profesionales lo hacen por motivos personalísimos, pues o bien trabajan en otros diversos centros privados o, incluso, disponen de centros de su propiedad, consecuentemente, tanto su bienestar económico como su realización profesional, no correrían peligro de no pertenecer al servicio público referido. Sé que, así mismo, hay profesionales relevantes con exclusividad.

La sanidad pública, es de muy buena calidad, en determinados centros, en servicios concretos y cuando nos topamos con profesionales que hacen honor a esa profesionalidad, pero lamentablemente, no son, ni mucho menos, lo que más abunda; por otra parte, como acontece en cualquier otro colectivo; si bien aquí, estamos hablando de profesionales que inciden directamente sobre la salud e incluso sobre la vida de sus clientes, llamados eufemísticamente pacientes. Pacientes hemos de serlo, en no pocas ocasiones, frente a la carencia de eficiencia de las estructuras sanitarias. O no, yo hoy daré rienda suelta a mi frustración derivada de la utilización de este servicio, para ello relataré los hechos que me están haciendo vivir, en esa sanidad pública extraordinaria que disfrutamos; eso sí, unos la disfrutan  y otros la padecen.

Debo señalar que se cuentan con los dedos de la mano las veces que recurrí a la sanidad pública a lo largo de mi extensa vida, y no por eso,  padecí más que disfruté,  de ese servicio público que tanto dinero invertimos en el. Lo último, y que me tiene indignado, obedece al siguiente relato. Hace un tres meses sentí una molestias que podrían provenir de un problema vascular, por ello acudí a A.P. para que, el profesional, analizando un reciente análisis de sangre, que había efectuado, pudiera percibir si se observaba alguna anomalía que denotase ese problema vascular. Me informó que no, que debía tratarse de un problema de afección por neuropatías periféricas, por lo que, pidió a un especialista del hospital me contactase para iniciar un proceso de consulta que llevare a concretar las razones de las molestias y, por su parte, me prescribió un tratamiento medicinal sin esperar a conocer el origen del mal. El especialista me contactó al cobo de un mes, más o menos, y después de realizar una anamnesis telefónica, me prescribió una prueba de electromiografía que fui a realizar a Lugo, a un centro concertado. Dado que la susodicha prueba la remiten directamente al especialista que la demanda, y que, además, este había ya mantenido el contacto conmigo vía tfnº, deduje que, una vez dispusiera del informe remitido desde Lugo, y que yo como cliente no controlo, se me llamaría para pasar la consulta presencial. Error, después de esperar un mes a ser llamado, y no serlo, llamé al hospital para conocer si yo debía tomar alguna iniciativa o sería llamado. Se me dice que debo llamar directamente a la consulta del servicio en cuestión y hacerlo después de las dos de la tarde, para que me den vez ¿…?. Cuando llamé eran pasadas las tres, y no había nadie en la consulta. Nótese, que no se me apercibió de que debería ser entre las dos y las….?, eso, debía adivinarlo el cliente, que soy yo. Hoy primer día lectivo desde la llamada anterior, 2 de abril, llamé a las 14,13 a centralita para que esta me contactase con la consulta. Agotado el tiempo de llamada sin que nadie tomase el teléfono. Repetí la llamada a las 14,18 con el mismo resultado. Repetí a las 14,20 llamando a un nuevo tfnº, el de cita previa y me tomó el tfnº  una consulta directamente ¿…? la cual entorpecí en su trabajo de consulta y sin que pudiera ayudarme. A las 14,22 repetí llamada a la centralita, y llegó una señorita, sofocada, que me atendió, pasándome con la consulta del servicio que me demandó la prueba citada.  ¿ Que creen vds que aconteció?. Pues se me informó de que tengo que llamar el viernes, porque, probablemente, el especialista que me solicitó la prueba, y se entiende que deberá consultarme presencialmente, no está hasta el viernes ¿…?

Esto que relato también es la sanidad; es más, yo diría que es una parte principal de la sanidad. Al cliente hay que atenderlo cuando lo necesita, en el lugar adecuado y por el profesional idóneo para resolver el  problema que presente el cliente. Así lo recoge alguno de esos planes lanzados por los políticos que gestionan o han gestionado la sanidad gallega; pero los planes sostienen lo que sus redactores escriben y a la hora de ponerlos en práctica, afloran muchos obstáculos originados desde el propio servicio público para defender intereses de particulares y de grupos, sin dejar de lado la capacidad de los dirigentes políticos al frente de la cosa.



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