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Los cerebros de gente de izquierdas y de derechas, se activan de manera distinta ante una misma circunstancia.

¡!Si estaba cantado!! Los cerebros de gente de izquierdas y de derechas, se activan de manera distinta ante una misma circunstancia. Si, si, se  explica en el libro Como tomamos las decisiones, editado por Libros Libres este mismo año. Cuenta con 286 páginas y cuesta 20euros. Su autor es el neurocientífico del CIMA( Centro de investigación de medicina aplicada) y premio de la Real Academia de Medicina, D. José Alberto Palma. Hay que leerlo

Un diputado y médico, decía días pasados, que la Sanidad  Pública en España es barata. Esta afirmación la sostenía en que cuesta 1.500 euros/habitante. Es evidente,  este diputado no  es de derechas. Si lo fuera, no establecería esa relación, porque simplemente es una falacia. Son millones de ciudadanos- habitantes- en España los que no pisan la Sanidad Pública porque, como ocurre con la educación, recurren a la privada. Luego, esos 1.500 euros es simplemente la operación de dividir los más de 70.000 mil millones de euros que se gasta la Sanidad Pública, entre la población total, cosa distinta sería repartirlos entre los usuarios, entonces, veríamos si el ratio es bajo o alto. ¿Están incluídos en esos 1.500 euros las infraestructuras y el terrible déficit? Pero además, habría de ponderarse el como y el  cuando se presta el servicio; los perjuicios que ello supone al contribuyente, tanto en calidad de vida como en propios gastos de desplazamientos, estancias etc etc. no son algo a desdeñar.

El accidente del Orzán coruñes me produjo un inevitable mal estar. Deliberadamente he dejado pasar unos días antes de reflexionar sobre ello, para que la reflexión fuera más sosegada. A mi entender, parece que lo acontecido no haya sído exactamente como se trasladó a la opinión pública. Ahí está la salida a los medios de ese asturianín que dice salvó a un policía y no se que más. Por su parte, un sindicato policial, niega ese hecho y replica que el citado asturianín estaba en la zona en el momento del suceso, ébrio y ofreciéndose a ayudar, ayuda que le fue denegada por su estado. Ambas partes han amenazado con recurrir a los tribunales. Qué raro ¿No?. Yo desconozco que dice el protocolo policial al respecto de una situación como la ocurrida. Si sé, a mi juicio, lo que debería decir. No es razonable arriesgar tres o cuatro vidas para un socorro, cuando las circunstancias del medio- en este caso el mar, en alerta naranja- amenaza claramente la viabilidad de la  operación efectuada con los medios- ninguno ,parece ser, en este caso- disponibles para los intervinentes. Vemos con alguna frecuencia, lamentablemente, que un socorro en mar u otro medio, se debe suspender porque las circunstancias concurrentes ponen en evidente peligro los socorristas. Por tanto, los policías, a mi entender, no deberían ir más allá, en sus actuaciones, que cualquier otro profesional. Otro aspecto del asunto, es la libertad de que disponen esas gentes para en circunstancias inapropiadas hacerse al agua. Dícese que la Libertad de uno, termina cuando afecta la de  un tercero. Es evidente, que no cortar la libertad de hacerse al agua, perjudica a la Sociedad que debe hacerse cargo de los daños derivados, en vidas y en la hacienda; Por tanto, no sería impropio, el sancionar fuertemente este tipo de acciones efectuadas bajo esas condiciones. Si hay una alerta en la costa en el 2º de sus tres grados posibles, o la alerta es superflua, o los ciudadanos no deberían ser permitidos acercarse al agua  de noche y en condiciones, presuntamente, irracionales. Algunos políticos han desbarrado, a mi juicio, estos días, al dar por acción debida a su deber, la desgraciada actuación de los policías nacionales. Me niego a aceptar que actuaran por deber, creo lo debieron hacer por algo más importante, su  conciencia humanitaria.

Goya, a principios del siglo XIX representó la tradicional lucha fratricida entre españoles en su pintura denominada Duelo a garrotazos o la riña. Aunque un francés descendiente de españoles, Carlos Iriarte, quiso hacer creer al mundo que este sistema- la lucha a garrotazos-  era un hecho real, que el pretendía, precisamente, ubicar en Galicia; la intelectualidad española siempre lo interpretó como una manera figurada del pintor de expresar el fratricidismo reinante en nuestro País. Ahora, necesitaríamos un nuevo Goya que representara la ¿lucha legal? En la que proseguimos embarcados los españoles. El año pasado se han celebrado en España, 9,5 millones de procesos judiciales, que prorrateado sobre toda la población española, 47 millones, arroja el 20,2% . En Francia, nuestro vecino, del Norte- eso sí -se han celebrado 6 millones para alrededor de 70 millones de pobladores, que siguiendo el mismo prorrateo poblacional, supone el 8,5%. Una de las razones por las que la justicia en España, está devalorada como lo está por los ciudadanos, puede estar aquí. Con este nivel de confrontación judicial, es imposible disponer de Justicia. Cierto es, que existe un elevado nivel de apelación en España, y la causa también hay que compartirla con la propia actuación de la administración de la justicia, que aparenta demasiada parcialidad, al entender de muchos españoles que sostienen que, es diferente, según sea el sujeto del proceso.



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