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Un problema que están dejando macerarse........

La, a esta hora, Diputada Nacional por la circunscripción de Madrid, Dª Marta Rivera, durante la precampaña electoral, hizo una afirmación acerca de la violencia en el seno del hogar  que fue utilizada políticamente para atacarle, a ella, y a su partido político. Dª Marta tenía razón. No era la primera vez que yo le escuchaba algún comentario al respecto, mucho antes de dedicarse, públicamente, a la política. Y, repito, tenía razón. Defender que hombres y mujeres, mujeres y hombres, tengan el mismo trato legal, frente al maltrato, no solo es moralmente irrefutable, si no que lo es legalmente, por estar, todavía, consagrado en la Constitución vigente. El invento de la discriminación positiva, no deja de ser una anomalía al contenido del texto constitucional, el cual, en su Art. 14 recoge, todavía,  que “los españoles somos iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social . Es cierto, que algunos especialistas en derecho constitucional, achacan a la redacción de este artículo, que no se explicitare que: “somos iguales ante la ley, y en las leyes,…./…”. Esto último, que se entiende implícito, no se explicitó y quizá, por eso, los legisladores actuales han desarrollado una ley que implica que los varones somos, presuntamente, diferentes en las leyes,  al menos en esta que consagra la discriminación positiva. Aunque todos nos referimos a este Art. 14, para hablar del aval legislativo sobre este asunto,  otros artículos de la Constitución, también, a mi criterio, se pueden bordear, cuando menos, al discriminar al varón a favor de la hembra. Así, en el Art. 10.1 la Ley de leyes recoge que: “la dignidad de las personas, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad” son derechos fundamentales de todo español, varón o hembra. Cuando a un varón, por denuncia de su pareja o incluso vecino, se le lleva detenido, circunstancia que parece puede darse con facilidad, se está mancillando su dignidad de persona  y su integridad moral que salvaguarda el Art. 15 , y ,  nadie ni nada le repone del hecho de haber sído detenido, mediase o no razón , a la postre, lo que supone un atentado a su honor, también salvaguardado por el Art. 18.1.

Lo lamentable es que, la política, le hizo dar marcha atrás a Dª Marta, y un tema fundamental para la convivencia social, pueda quedar arrinconado o al albur de  las presiones de algunos potentes lobbys , bien dotados de presupuesto de origen público y que dan trabajo a un nutrido grupo de personajes. Es cierto que la ley no funciona, como dice el partido de Dª Marta o la propia; quizá lo haga, incluso en sentido negativo. Hay que debatirlo y hacerlo seriamente, sin prejuicios. Está bien que Dª Marta prefiera hablar de violencia en el seno del hogar, en lugar de violencia machista, porque lo primero parece ajustarse más a lo que realmente sucede: agresiones entre pareja, agresiones a niños y mayores, agresiones de hijos a padres, etc, todo eso no puede incluirse en violencia machista y si en violencia en el seno del hogar.

Dª Marta dice haber aprendido la lección al versa inmersa con  este asunto en la campaña electoral. Confiesa que esto “ muestra la peor política”. “No sabía ir por el bosque”.  ¡! Ay ¡! Dª Marta, Dª Marta, si su buen abuelo viviere, le diría que, para estar en esta política, no se puede  ir de frente y hacer uso de nobleza.

Hace  unos pocos días una mujer mató, ha confesado, parece, a la policía, a un hombre y las fanfarrias de patrocinadores del machismo asesino, no han sonado, eso que, la señora, no solo lo mató sino que lo llevó al congelador de su trabajo. Eso sí, esas fanfarrias, ya dicen, que lo mató porque la quería beneficiar, aunque parece, se sabe, que ella se declaraba homosexual. Por tanto, no es solo la Ley lo que falla, también muchos otros componentes de la Sociedad. Si hubiera sído al revés, las fanfarrias estarían, además de escenificando minutos de silencio, incidiendo en el sadismo machista al llevar el cadáver al congelador. Esta diferencia de trato, no se dio solo en este caso, es habitual. La ley debe esclarecer las razones de esta actitud de la señora  igualmente que debería hacerse cuando el asesino es el varón. Solo conociendo las razones de este tipo de comportamientos, se podrá poner en marcha algunos medios para evitarlos o minimizarlos. Con las fanfarrias  que utilizan el machismo como único elemento causal de estos casos, hacen un flaco favor a la Sociedad, a mi modo de ver.

 

 

 



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