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En eso consiste el diseño de la Democracia. En dotarla de procedimientos que impidan resultados que conlleven inviabilidad del Sistema....

Si leemos con atención informaciones de lo que sucede alrededor del mundo más desarrollado, bien podría llegarse a la conclusión de que  estamos ante una etapa de evidente decadencia. Las democracias más referentes están en crisis;  tan solo las sostiene la fagocitosis política que afecta a los erarios públicos( mantiene ocupada a las clases políticas); el reparto de prebendas ( mantiene contentos a los perceptores y en stand by a los que esperan serlo) y la corrupción ( que enriquece a muchos y permite ser felices a otros más, practicando pequeñas corruptelas). Antes de celebrarse el  caucus de Iowa, en las tertulianas políticas se aseveraba que,  en UUEE  el sistema, también estaba en crisis, como a lo largo de toda UE. Los dos partidos alternantes: Republicanos y Demócratas estaban presentando candidatos, un tanto estrafalarios, al frente de las encuestas. El resultado de este caucus maquillo un poco el asunto. La Srª Clinton le empató al socialista estrafalario,  Sr. Sanders,  que amenazaba con ganar y poner en mucha dificultad a la Srª. Por la otra parte, el canadiense de nacimiento y origen paterno cubano,  Ted Cruz ( antes Rafaelito Cruz) le ganó al estrafalario TRUMP ( dicen los analistas americanos que atrajo el voto joven de los votantes de primera vez)y  Marco Rubio, se acerca. Por cierto, que estas elecciones de Iowa, Estado de 3 millones de habitantes, con una densidad de población de 21h/km2, dedicado a producir maíz y cerdos en granjas que cubren el 87% de su superficie, han costado más, que las últimas elecciones generales en España. Todo un síntoma de la terrible venta que debe hacerse para concienciar de  las bondades de los aspirantes a gobernar a los ciudadanos.

En España, ya estamos viendo como, el trilerismo político, se está manifestando en todo su esplendor. También,  la inconsistencia de los llamados a administrarnos en los próximos inmediatos años. Abundantes son las voces de los que tienen acceso a los medios de comunicación que, ahora, dicen que estas  gentes que están para tomar la responsabilidad del poder, carecen de la presunta entidad para ejercer tal actividad, y lo que es peor, a su alrededor tampoco se atisban elementos sólidos en los que apoyarse. Aunque tratan de vestir el muñeco, como se suele decir coloquialmente, la incoherencia y carencias se hacen visibles cuando se manifiestan, una y otra vez, y otras tantas deben corregir su rumbo.

Por otro lado, están las consecuencias de aplicar esta democracia que tenemos implantada. Merced a muchos errores, mucho trilerismo político,  a las carencias citadas, a la  pandemia de corrupción, etc etc , los resultados del escrutinio de la elecciones ponen al Sistema patas  arriba y, es entonces, y solo entonces, cuando se comienza a echar en falta un diseño racional de la Democracia Operativa. Claro, con los resultados sobre la mesa, solo caben dos opciones: una, se aplican directamente los resultados, y el Sistema peta, otra, se viste el muñeco hasta donde se puede, porque algunos de estos que llegan, todavía no se han enterado de que al Sistema hay que cuidarlo, de lo contrario se va al carajo, y para cuidarlo, es necesario garantizar, por encima de los resultados, una viabilidad. En eso consiste el diseño de la Democracia. En dotarla de procedimientos que impidan resultados que conlleven inviabilidad del Sistema.

No solo el Sistema político está en decadencia, lo están, también, instituciones tan clásicas, poderosas  y universales, como la Iglesia. Las causas, en este caso, no difieren mucho, quizá porque en esta institución también reina la política, y la política partidista. Los cambios que se está experimentando, actualmente, a nivel popular, son muy evidentes de que,  cuando alguien toma el poder,  sea seglar o consagrado, lo primero que hace es colocar a los suyos en lugares de preferencia y que puedan influir, incluso, en la configuración del  futuro, para garantizar la continuidad de la política partidista. Si la Democracia necesita de una revisión de chapa y pintura, y si la Iglesia ya está en ello, no cabe duda de que estemos en una etapa decadente. Ahora, necesitaríamos de buenos profesionales para estas revisiones, de lo contrario, el acabado no será impoluto y el costo de las sucesivos intentos de obtener ese buen acabado, será demoledor para los que somos considerados las clases más desfavorecidas, precisamente ¡! Que ironía, Dios mío!!   a quienes,  dicen todos estos,  nos tienen como objetivo para lo contrario.

 



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