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Las chonis y los Fernández, ciudadanos de segunda o tercera enCataluña......

El Molt Honarable Pujol lo ha dejado claro estos pasados días. Cuando lo escuché, mi mente se fue, rápidamente, a Barcelona. Un a una, fueron pasando, por mi mente, muchas conversaciones, mantenidas durante comidas diarias, con diversos de mis colaboradores, especialmente con las donas. Estas mullerciñas, nacidas en la Ciudad Condal de padres emigrantes, o de parejas mixtas, emigrantes/autóctonos, se decían ser ,y sentirme ,“muy catalanas”. De poco me valía a mí  el decirles  qué, lo eran por accidente, y qué, sus verdaderas raíces, estaban en donde habían nacido sus progenitores, porque cada pueblo, y por extensión sus ciudadanos, portan un manera de ser peculiar, fundamentada  a través de  generaciones y generaciones de convivencia con un “medio singular” que lo constituyen: el habla,  el entorno, las costumbres y hasta el clima que condiciona la forma de vida .El Temperamento, parte fundamental de la personalidad, proviene de los progenitores y buena parte del Carácter, también. Ambas características, en sus padres, se forjaron en aquél “medio singular”, su lugar de origen. Tampoco me valía de mucho el recordarles que a sus padres se les decía allí, en Cataluña, “charnegos”,  que como los “maquetos”  en el País Vasco, son términos xenófobos donde los haya. Si, si. Xenófobos , porque se aplican para distinguir a personas qué, quien les califica así, considera diferentes, no por su lugar de procedencia, sino por considerárseles diferentes. Así lo deja claro, que al charnego o al maqueto se le añadía el calificativo de andaluz, extremeño, gallego, castellonense, etc etc. Les daba igual. Querían ser catalanes, y punto. Al principio, yo me preguntaba el ¿por qué?, no lo comprendía. Su nivel de vida, a la que aludían en relación con la que supuestamente disfrutarían en el lugar de origen de sus padres, que presuponían peor, no era razón y si disculpa, porque en Cataluña, no poseían, salvo excepciones, lo que se dice una situación privilegiada precisamente. Vivían en barriadas de segundo ,o tercer, orden y su cotidianeidad no era mejor.  Estoy hablando de las décadas de los 70y 80, donde la “inmersión catalanista/separatista”, todavía  no era oficial, aunque ya era. Fundamentalmente, las razones de esa “querencia” eran dos. La principal, ya la comenté aquí en otras ocasiones, era procedente de sus padres, quienes, equivocadamente a mi entender, les inculcaban que debían “hacerse catalanes”. Lo hacían , con la buena intención, de que no heredaran  lo que arrastraba el “ser calificado charnego “ que tanto desprecio, a ellos, a sus progenitores, les había supuesto. La siguiente, en orden de importancia, es el entorno. El entorno te absorbe cuando eres emigrante con un nivel social bajo. Si emigras pero dispones desde el comienzo con un status medio/alto, el entorno no te puede, porque tu  independencia te permite mantener tu personalidad. Observen qué, los emigrantes al extranjero, cuanto más bajo es nivel socio-económico, cuando vienen de vacaciones, más ostentación hacen de la lengua del país donde trabajan, utilizándola entre ellos habitualmente, con la finalidad de diferenciarse  en lo creen, positivo, en relación con sus familiares y entorno. Hace años, lo hacían también con el coche  y algunas bisuterías.

Ahora, cuando aquellas colaboradoras, fundamentalmente, mías,  y otras que no lo eran, ya son madres de hijos nacidos en Cataluña en una segunda generación, el Honorable les recuerda que allí, en Cataluña, en esa Cataluña que ansiaban como patria de origen, por haber nacido, circunstancialmente allí,  “son las chonis”, hijas de las “charnegas”,  por muy catalanistas que se sientan, por muy nacionalistas/separatistas que se reconozcan y que ejerzan como tal, que así es. Son más radicales que los propios autóctonos. Incluso, el desprecio catalanista, representado en el Honorable ¿…?  Se acrecienta, porque a ellos, a los varones, les identifica por su apellido de origen no catalán, pero no les rebautiza como “los chonis”.  Que pena, que hayan vendido su personalidad, para seguir siendo despreciados, como chonis o como Fernández.  Una gran lección, que no sé si serán capaces de aprender y transmitir a sus nietos.

 



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